El espantapájaros se movió por primera vez en su existencia. Dio un paso, luego otro, cogió carrerilla y finalmente trastabilló, cayendo a pocos metros del campo que hasta entonces había protegido. En su cabeza de paja resonaban las rasgadas voces de los buitres instándole a buscar la libertad, pues su antiguo amo disfrutaba ahora de enormes riquezas en la ciudad y le había abandonado. Mientras tanto, los buitres picoteaban su cuerpo inerte, pensando que era un cadáver del que alimentarse y sospechando un engaño de los cuervos que, por fin, revoloteaban dichosos por la campiña.
Microrrelato basado en la imagen, a propuesta de LitterisWeb, en X:
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