3 ene. 2014

"El arte de escanciar" (nanorrelato)

Era un magnífico anfitrión, salvo por el hecho de que no dejaba de escanciar el tinto una y otra vez.

—¿Por qué lo haces? –le pregunté.
—Es lo más cercano que tengo a paladear de nuevo el pastoso y cálido sabor de la sangre humana.

Drácula, de Bram Stoker (film, 1992)

No hay comentarios: