En mitad del apoteósico tema, la banda dejó de tocar. Un instante antes, el baterista había perdido el ritmo por primera vez en su vida. Con cara pálida y ojos ausentes, se desplomó sobre caja, bombos y platillos. Las baquetas de su corazón se habían quebrado.
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Microrrelato expuesto en la 'II Sortija de las Microjustas Literarias' de OcioZero.
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